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Médicos de Perú han comentado que por el método artesanal empleado para extraer la grasa, sería aventurado certificar que se utilizaba con fines comerciales, pues según ellos, la grasa extraída del cuerpo humano no sirve para nada. Por su parte, las autoridades que capturaron a la banda afirman que no es su intención crear mitologías y que sus informes reproducen lo confesado por los asesinos, quienes afirman que vendían cada litro en quince mil dólares.
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Sea o no la causa un negocio mortal emparentado con el tráfico de órganos, las sesenta personas que se estiman perdieron la vida a manos de la banda de los “Pishtacos de Huallaba”, de comprobarse demostrará lo que todos sabemos: la barbarie no conoce límites ni fronteras. Si las prácticas antropofágicas y los sacrificios humanos pueden disculparse por el escaso nivel cultural que poseyeron ciertos pueblos en sus orígenes (y por el temor manifiesto hacia los fenómenos naturales), la genética humana guarda esos ecos ancestrales que cuando retumban con fuerza crean asesinos y monstruos inigualables y fuera de serie. Si a eso se suman las nulas oportunidades en los países tercermundistas, donde la calidad de vida se parece más a una condena carcelaria plenamente escasa de trabajo, buenos salarios y educación de calidad, los resabios del pasado regresan a reclamar su espacio. Con esto no quiero afirmar que en países más avanzados no se cometen crímenes nefandos (sólo hay que pensar en los millones de judíos convertidos en jabón o almohadas), más bien trato de manifestar que el folclorismo latinoamericano puede alcanzar niveles insospechados que van más allá de los “Danzantes”, o los “Voladores de Papantla”. Es como si en la Grecia moderna se descubriera una banda que secuestra señoritas y que tras introducirlas en un intrincado laberinto, son devoradas por el jefe disfrazado de toro.
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Como los héroes, los mitos están recubiertos con una pátina que oculta o tamiza aberrantes prácticas humanas. Si han de permanecer en los libros para el disfrute de la humanidad en formato cuento, novela o épica, que así sea, pues cuando rebasan la línea que los separa de la historia, nos echan en cara el primitivismo que descansa, con los ojos casi-abierto casi-cerrados, dentro de nuestros cuerpos.
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Imagen tomada de: http://www.informador.com.mx/internacional/2009/155895/6/asesinos-y-vendedores-de-grasa-humana-operaban-desde-hace-30-anos.htm
2 comentarios:
Esto es lo que ocasiona una novela, es solo una creencia, pero ahora indican que sacan la grasa humana, por favor..!! Esto salio hace unos 20 años atrás cuando habian personas que traficaba con organos, y ademas los narcos hacian de las suyas en Huanuco, esto es pura ciencia ficcion y da pena que un alto mando de la Policia se preste para este tipo de verguenzas....
Esto es lo que ocasiona una novela, es solo una creencia, pero ahora indican que sacan la grasa humana, por favor..!! Esto salio hace unos 20 años atrás cuando habian personas que traficaba con organos, y ademas los narcos hacian de las suyas en Huanuco, esto es pura ciencia ficcion y da pena que un alto mando de la Policia se preste para este tipo de verguenzas....
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